Essay II.
¿Por qué en estos tiempos en los que todo el conocimiento es tan accesible y avanzado, se pueden encontrar países con altos grados de corrupción, deterioro y descontento social?
A mi entender, el error, es una cuestión matemática. Me explicaré explorando los principios y fundamentos del sistema capitalista.
La línea liberal del siglo XVIII y XIX fue llamada a ser la perfección en materia de organización. Esta idea surge de una derivación matemática. Tanto la democracia como el liberalismo económico se basan en ver a la política y a la economía, no como conceptos, sino como elementos naturales.
A partir de los fisiócratas franceses, se comenzó a entender a la economía como a una entidad ajena a la creación humana, pero susceptible a su influencia. Esta particularidad le brindaba la habilidad de poder autoequilibrarse, siempre y cuando estuviese en condiciones normales (las diferentes opiniones acerca de cuáles eran las condiciones normales y cuáles no, dio origen a las diferentes escuelas modernas). Siglos después estas ideas se plasmaron en la “mano invisible”, la autorregulación demográfica, etc.
De forma paralela comenzaron a darse las primeras rupturas con el absolutismo y con las dependencias coloniales, tomando a la Libertad, como su más elevado precepto. Ésta, como concepto, simboliza algo muy complejo y subjetivo; pero como impulsor práctico puede encarnar en diversos modelos.
Así, la experiencia republicana de la democracia completa los cimientos del sistema capitalista, pues se entiende a “la opinión” y voluntad del pueblo como el cause natural por el que debe transitar el estado. En efecto podríamos aseverar que éste es el sistema ideal, pues al estar basado en la naturaleza autorreguladora de la naturaleza y en la sabiduría del pueblo, jamás podría ser vencida o reemplazada.
No obstante, este esquema tiene una debilidad fundamental.
Si se propone a la “expresión Natural” como motor del mercado, no se puede a su vez, limitarla con intervenciones paranormales. Así, Smith prohíbe y advierte acerca del intervencionismo estatal.
De forma análoga, aunque más determinante, si la sabiduría y voz del pueblo es la verdad redentora de los desequilibrios del estado, ésta no debe ser alterada, ni mucho menos interrumpida; de hecho se puede afirmar, con muy poco margen de error, que garantizando la libre expresión del pueblo, un sistema logra gran parte de la estabilidad, aún interponiendo diversos obstáculos a su libertad económica.
La elección democrática intenta evitar que la burocracia se forme por interés, que se corrompa; por lo tanto intenta convocar a quien abogue por la gente. De esta modo, es simple cometer errores involuntarios, o intencionados. El más grave e importante es el autoritarismo, la censura; así como también uno de sus más habituales expresiones: el clientelismo político. Aquí la libertad de expresión está contaminada con la subliminalidad que cada partido impone. Este caso, usual en América latina, hace que un país recuerde más a un feudo que a una sociedad moderna; por lo cual debe ser perseguido y erradicado de los hábitos políticos.
Semejante panorama genera grandes trastornos a nivel general pero, a mi entender, esto sólo no ocurre por desconocer la voluntad del pueblo, sino por una incoherencia matemática. Si uno de los fundamentos del sistema es la libre expresión, pues de allí se derivan sus otros componentes, el estado no puede contradecirse censurándola. Un desconocimiento tan importante merece un cambio radical, a un modelo que se haya gestado sin la libre expresión como sostén, tales como el comunismo o el fascismo.
Por lo tanto la libertad de expresión es un derecho de todo sistema político que se precie de democrático.
Essay.
En estos tiempos tan tremendos ya no está permitido ser mediocre ni lavarse las manos como Pilatos. Debemos actuar. Asumir las responsabilidades que nos corresponden.
Se puede encontrar una causalidad perfecta entre estos tres términos. La mediocridad conlleva a la falta de acción, y a su vez ésta, a la irresponsabilidad más extrema. En conjutno, actúan como una suerte de resultante que estimula en gran medida los descomunales conflictos que se viven hoy en día.
El sistema, nos incentiva a que seamos los mejores en lo que sea que hagamos. Este estímulo es adquirido desde la infancia, y funciona de forma pasiva en todos nosotros. Su fundamento radica en la pulsión inherente de “evolucionar”, de ser mejor o más que otro, por simple ambición, ya sea de forma material o intelectual.
Esta idea funciona en dos sentidos: en el anterio, y de forma antagónica, creando mediocres en vez de destacados. Esto es porque algunas personas, abrumadas por el avance desmedido de otras, dejan de ver al sacrificio y a la dedicación como a opciones factibles.
Por otro lado los excesos y desperfectos del propio sistema, proporcionan salidas fáciles, de modo que gente incapacitada accede a cargos de gran importancia y a sus correspondientes retribuciones. Estos individuos toman responsabilidades para las cuales no están habilitados, por lo cual tienden a cederlas rápidamente, pero no para volver atrás y redimirse, sino para continuar con la farsa. Simulan como si actuaran, hasta que finalmente encuentran una posición cómoda; sin antes dejar todo un desastre de tareas inconclusas.
Actualmente, este panorama ha dejado de ser una singularidad, para convertirse en un problema que se prolifera en progresión geométrica. Cada vez son más los que prefieren caer en la mediocridad y, o conformarse con lo que son o, entrar al juego cíclico (siendo este caso el mayor exponente de la mediocridad).
Idealmente, deberíamos ser educados bajo los preceptos del esfuerzo, el sacrificio, el desarrollo de la voluntad, la Justicia y fundamentalmente de la bondad.
El objetivo a superar no debería ser el otro, sino uno mismo; de modo que fuese una tarea de nunca acabar, un verdadero ciclo virtuoso. Si todos los individuos de una sociedad dada se encausaran en este sentido lograrían mejorar de forma indefinida a toda la sociedad. De así serlo, ésta daría un claro ejemplo, que movería por fuerza propia a que todas las comunidades vecinas se dirijan hacia el mismo objetivo.
Así, es evidente como lo que sucede en el microcosmos, como una persona cualquiera, se repite en el macrocosmos, como toda una sociedad.
Una acción constante encausada a un objetivo preciso (ya sea intelectual o material), nutrida por la perseverancia y el sentimiento de justicia y bondad, destruiría la mediocridad. Luego, teniendo todas las responsabilidades bien asumidas y trabajando en ellas con dedicación, se podría acceder a las mejores y más cotizadas remuneraciones. Y por sobre todo se contaría con el invaluable sentimiento de autorrealización, y de merecimiento de todo lo que se tiene.
Finalmente, queda claro por qué la dedicación, la acción constante y la responsabilidad es el mejor remedio para todos los males; y a su vez, su ausencia, es la peor enfermedad. Por lo cual nadie puede darse el lujo de la mediocridad, ni mucho menos sustituir a las responsabilidades por la inacción.
7° Física Zoológica.

El globo oftálmico del poseedor, torna obeso el bruto vacuno.
(El ojo del amo, engorda el ganado)
” Supongamos que soltamos un objeto de 3ks (libre de resistencia) a una altura de 5 metros, sobre una rampa curva sin fricción. Al pie de la rampa hay una recta con una fuerza constante de k=100 N/m. El objeto se desliza por la rampa hacia abajo atravesando después la recta, para llegar al muelle que comprimirá x distancia con el impacto:
a) Calcular x (1 pto)
b)¿Continúa el objeto moviéndose tras chocar con el muelle? Si la respuesta es sí, calcular la distancia de rebote (0.5 pto)
Rta: El objeto nunca llega porque hay un elefante en el camino. “
5° Potencias fraccionarias
Ocúpate de la alimentación de las aves córvidas y estas te extirparán las estructuras de las fosas orbitarias que perciben los estímulos visuales.
(Cría cuervos y te sacaran los ojos)
4° Pitágoras
Ocúpate de la alimentación de las aves córvidas y estas te extirparán las estructuras de las fosas orbitarias que perciben los estímulos visuales.
(Cría cuervos y te sacaran los ojos)




